Celebramos nuestra boda en el Restaurante Delicatto y, siguiendo la estela de la reseña que ya escribimos sobre ellos (si la leéis, veréis que Luis ya aparecía por ahí…), hoy le toca el turno a otra pieza clave de aquel día: Luis, el saxofonista y DJ.
En bodas.net.
Voy a ser sincero desde el principio. Mi mayor miedo al contratar a alguien que fuera a la vez saxofonista y DJ era muy concreto: el típico DJ con su tran tran, su sesión cerrada y cero margen para lo que pidan los invitados. Ese que, por mucho que le insistas, no hay manera de que ponga la canción que le están pidiendo desde la pista.
Tengo, además, un amigo especialmente intenso en ese aspecto. De los que vuelven loco al DJ a base de peticiones. Así que hablé con Luis antes de la boda y le dije claramente: “Por favor, si la gente pide canciones… ponlas”. Y ya de paso, le pedí algo todavía más raro: que pusiera una canción muy especial creada por un amigo con IA tiempo atrás. Ya sabéis, típica conversación entre amigos que acaba derivando en una canción hecha con inteligencia artificial (no es tan típico… pero acabará siéndolo).
Otro miedo que llevaba en la mochila: el saxofón. Sí, el saxofón mola, pero… ¿podría resultar un poco aburridillo para la gente? Además, yo también soy músico, y entre músicos tendemos a ser bastante tiquismiquis. Así que ahí estaba yo, con la ceja medio levantada y la duda rondando.
Resultado: todo lo contrario.
Luis es de esas personas que, siendo realistas, no me extrañaría nada que un día me inviten a una boda y me lo encuentre sirviendo en el cóctel, preparando los postres en la cocina o haciendo de fotomatón. Un crack.
¿Recordáis ese personaje que llevaba un bombo en la espalda, un platillo en la cabeza, campanas en los brazos y un fliscorno para tocar música? Pues eso mismo es Luis, pero sin tanta parafernalia… y con buen gusto.
Como saxofonista, supo crear un ambiente buenísimo después de la comida. El baile nupcial fue precioso (con el saxofón). Y como DJ… ahí está la clave: supo tomar el pulso de la fiesta y de la energía de la gente de una manera muy, muy fina. Haciéndose visible cuando aportaba y desapareciendo elegantemente cuando la pista estaba on fire. Eso no es tan fácil como parece.
Escribimos esta crítica seis meses después por una razón muy simple: no sabíamos que Luis tenía perfil en bodas.net y aquí. Lo conocimos porque Delicatto nos lo presentó (otra vez, si queréis contexto, leed la otra reseña 😉). Y, aun así, teníamos claro que queríamos recomendarlo al 100%.
Y siendo justos (porque este feedback está hecho desde el cariño, y cariño es lo que sentimos por Luis), no olvidemos algo importante: somos personas. No siempre estamos igual, no siempre somos perfectos. Este texto es fiel a lo que vivimos con él, pero si vas a contratar sus servicios, no lo idealices. Simplemente déjale hacer su trabajo. Seguro que, punto arriba o punto abajo, lo que haga lo hará con cariño y con la mejor intención.
Después de la boda estuve hablando con él mientras recogía todo, ya sin focos ni música. Y como persona, igual que como profesional: encantador.
Gracias, Luis.
Por la música, por la energía y por formar parte de un día que seguimos recordando con una sonrisa.
Recomendación: Si la boda es en el Delicatto, olvidaos de poner al saxo en el coctel. De poner la magia ahí se encarga Delicatto, que tiene un coctel brutal que no deja indiferente a nadie... mis invitados todavía lo siguen sacando como comentario. Poner a Luis después en la tarde, fue una decisión 10. Si no estáis seguros... dadle una vuelta a la idea...