He decidido escribir esta reseña desde una cuenta diferente para mantener el máximo respeto hacia todas las personas involucradas en el proceso que voy a contar.
Mi novia llegó a esta clínica hace más de un año con una baja laboral por ansiedad y depresión, medicada con antidepresivos y en el peor bache por el que nunca ha pasado. Allí empezó una terapia EMDR, la cual hemos llegado a comprender que es de las terapias más efectivas para afrontar el trauma cuando es realizada por un buen terapeuta.
Las sesiones consistían en hacerle revivir constantemente sus traumas. La idea es que, con ayuda de tu psicóloga, llegues a ver el trauma desde un lado "racional" de tu cerebro y no desde el emocional, pasando el dolor que sientes al pensar en ello de 10 a 0.
Sin embargo, tras muchas sesiones, llegó un punto en el que mi novia estaba atascada en la terapia; la psicóloga quería que ella reviviese el trauma mediante esta técnica (EMDR) hasta que bajase el dolor que le hacía sentir hasta un 0. Mi novia decía que eso era imposible; lo máximo que llegó a decir es que podía sentir un 3-4 de dolor.
Aquí empezó a cuestionar si esta metodología era correcta, porque la paciente estaba dispuesta a mentir y dar un 0 con tal de pasar a hablar de otras cosas (esto a mí me recordó al sonado "Caso Dora" de Ida Bauer, paciente de Freud) y tratar otros temas en las sesiones (cosa que abiertamente le preguntó a ella si podían hacer). Aquí la cosa se puso un poco "fea". La terapeuta empezó a justificarse, a hablar de todos los másteres que tenía, a decir que había cola de gente esperando a poder tratarse con ella y a decir que ella "no tenía que justificar su procedimiento con un paciente".
La cosa no acabó bien y las sesiones empezaron a parecer una tortura. Cuando mi novia salía de las sesiones lo hacía completamente destruida, sin energía y deprimida... Las sesiones empezaban a parecer una tortura en la cual no paraban de revivir el mismo trauma una y otra vez. Ella perdió las ganas de asistir a terapia...
Finalmente, por suerte, mi novia cambió de terapeuta y a día de hoy, un año más tarde, está feliz, recuperada, sin medicar y reincorporada al trabajo y en uno de sus mejores momentos vitales.
Me parece un error querer presionar al paciente hasta el límite en vez de ajustar la terapia al caso individual de cada uno; no se puede aplicar una fórmula genérica para curar todos los traumas de la misma manera.
Tengo un amigo al que convencimos de ir al psicólogo tras un intento de suicidio. Mi amigo es adicto y, cuando contacté con la clínica, fue el punto más importante que comenté, ya que estábamos convencidos de que las drogas eran lo que habían causado su depresión.
Tras 3-4 sesiones la psicóloga le dijo que no necesitaba seguir yendo y en una de estas sesiones le mencionó que "el uso de drogas no estaba mal". Cuando mi amigo me comentó que la psicóloga había dicho eso casi me hierve la sangre; a día de hoy él sigue por su mala vida y no creo que seamos capaces de convencerle de nuevo de ir a una terapia. Lo que aquí perdimos fue una oportunidad que no creo que se vuelva a repetir....
Hace ya más de un año de todos estos sucesos, y hoy al pensar en ellos me he decidido a poner esta reseña.
Creo que es importante que la gente haga terapia, y desde luego si esta clínica es vuestro punto de partida no dudéis en acudir.
Sin embargo, quiero que todo el que lea esto sepa que no hay razón para atascarse en un terapeuta que quizás no es el ideal para ti... Mi novia ha acudido a 5 psicólogas hasta encontrar a Natalie, con quien sigue yendo a terapia a día de hoy. Mi padre ha acudido a más de 10 hasta encontrar al suyo. No hay que deificar al terapeuta; la terapia perfecta para ti puede estar en esta clínica, o no.
Por comentar algo más, era muy difícil cambiar los horarios de las sesiones si te surgía algo. Sin embargo, ellas te cancelan o te cambian en el último momento sin ningún problema...