Hace un par de semanas me encontré con un grave problema en casa de bloqueo absoluto de las tuberías del aseo, subterráneas, en larga distancia. Acudímos al Rano a la desesperada, rogando por que hubiera una posibilidad de algo que no supusiera levantar el piso de media casa. Desde el primer momento J. el trabajador que nos atendió, nos transmitió su implicación y buena voluntad, su profesionalidad. La cosa no fue menor al llegar a casa días después. Tanto él como su compañero, A., trabajaron con esmero y dedicación, y cuando la cosa se complicó, -y se complicó bastante-, salió a la luz el genuino interés por solucionar de la mejor manera posible el asunto, con cuidado no sólo de la obra sino también de las personas que estábamos en juego. Acudió una segunda patrulla al rescate, a la llamada, S. y su compañero, acometiendo otra vía. En retaguardia, el Jefe de operaciones en la oficina dio el visto bueno para el auxilio.
Al final, entre todos, pudieron resolver el problema, pudimos. Labor de equipo, como ellos dijeron, comandada por la implicada mirada, desde el primer instante, de un trabajador genuino.
Gracias a todo el equipo.
Por el desatasco de la cañería y por recordar, con vuestro trabajo, que las cosas se pueden hacer de muchos modos, y que muchos de ellos traen mucho bien. Muchas gracias.